Mundo de ficçãoIniciar sessãoMe quedé muda por un rato, con el teléfono en la mano que decía: tuh, tuh. ¿Un vigilante? ¿Quién era y por qué quería hablarme en un lugar tan desolado a esas horas?
Me aclaré la garganta y puse de nuevo mi teléfono en el bolsillo, y fui a tomar de






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