Mundo ficciónIniciar sesión—Vaya, vaya. Miren quien ha ejecutado un perfecto juego mental. ¡Excelente, maravilloso! —alabó con ironía la voz que reconocería entre un millar. Susurrante, burlona, se dirigió hacia la bruja moribunda—. Me das pena Meredith.
Y ella no respondió ni alzó la vista, sus ojos habían ensombrecido, se tocaba el corazón como si en verdad le estuviera sangrando, la sangre de su boca era muy oscura,







