Romina
Estaba tan concentrada en la mirada de este hombre frente a mí, siento que esos ojos se me hacen conocidos, pero ¿de dónde? hasta que alguien carraspea sacándome de mis pensamientos.
Sintiendo que Dante posa su mano en mi cintura pegándome a su cuerpo. ¿Por qué lo hizo? Se supone que me odia.
¡Cierto!
Es sólo que no me lo esperaba. Se siente… no sé cómo explicarlo.
—Te dejamos. —Dice Dante con un poco de frialdad, algo que no pasó desapercibido para Jean Carlo.
Asiente sin