No salgo de mi estado de shock. Siento que estoy flotando en una nube. Todo me parece irreal, como si viviera en un sueño.
Me remuevo inquieta en la cama, la mirada de Adrien está sobre mí, midiendo cada uno de mis movimientos. Me observa con atención, como si quisiera leer mi mente.
— No tienes por qué responder ahora — dice con voz suave —. Quiero que sea especial. Quiero que conozcas a mis padres y que yo conozca a los tuyos. Quiero pedirte tu mano, como debe ser.
Me clava la mirada, esperan