Mientras avanzábamos hacia el restaurante, mis manos sudan ligeramente y mi corazón late un poco más rápido de lo normal. Intento mantener mis nervios bajo control, recordándome a mí misma que ya he pasado por situaciones similares antes.
«¡Cálmate!» Me regaño internamente, tratando de encontrar esa tranquilidad que tanto necesito en este momento. Sé que es importante mantener la compostura para poder disfrutar plenamente de la experiencia culinaria que nos espera.
Adrien de vez en cuando ech