Su voz resonó en el silencio, penetrando hasta lo más profundo de mí ser, helándome la sangre. Me giro despacio, y allí están sus ojos, destellando malicia. Mi corazón comenzó a latir acelerado mientras lo veo avanzar hacia mí, como un depredador acechando a su presa. Un nudo se formó en mi garganta, dejándome paralizada, preguntándome cómo demonios había logrado entrar a mi apartamento.
Sus ojos evalúan cada gesto de mi rostro mientras lucho por encontrar mi voz. Camino hacia atrás lentamente,