LIBRO 2: EL ECO DE LA SANGRE
- Capítulo 67: La Balanza de los Mercaderes y el Cáliz de la Diplomacia
LIBRO 2: EL ECO DE LA SANGRE
Capítulo 67: La Balanza de los Mercaderes y el Cáliz de la Diplomacia
La lluvia que siguió al incendio no fue el aguacero violento del monzón, sino una llovizna persistente y gris que lavaba las heridas de la montaña con una paciencia fúnebre. El agua, al mezclarse con la ceniza del bosque sagrado, creaba un lodo negruzco que se pegaba a las botas y a las manos, recordando a cada paso el sacrificio que Aura había hecho para salvar a su gente. La misión, despojada de