El Paso de los Lamentos, una grieta geológica que rasgaba la península de Yamal como una cicatriz abierta por un gigante, era el escenario donde el Proyecto Crisálida demostraría que la evolución humana no era una cuestión de tiempo, sino de diseño. La temperatura había descendido hasta un punto donde el oxígeno mismo parecía cristalizarse en los pulmones, pero para Julian y Elara, el frío no era un enemigo, sino un aliado táctico. Sus trajes de combate, una amalgama de fibras sintéticas y nano