Mundo de ficçãoIniciar sessãoFernán, abrió la puerta para mí. Le agradecí y me dijo que Sebastian tenía demasiadas razones para estar dentro del lugar, por lo que aparentemente no se acercaría a recibirme.
Fingí una sonrisa e intenté pasar desapercibida. Parecía imposible, había miradas en mi dirección, incluso uno que otro murmullo. Algo, en aquel vestido rojo, con mi abundante cabellera y no ser una cara conocida dentro de lo más alto de la soc







