Sentimientos no correspondidos.
Minutos después:
Isabella se encontraba entrando al coche de Oliver que esperaba por ella en el parqueo subterráneo del edificio en el que vive para no ser captado por cualquier periodista que estuviera cerca.
—Buenos días, señorita famosa ¿Has dormido bien?— bromeó Oliver al mismo tiempo que le hacía entrega de un café americano.
Ella lo tomó con recelo y sin darse un trago lo miró al mismo tiempo que se mordía el labio inferior con mucha sutileza.
—Oliver…— lo llamó y él detuvo el auto y giró