C97 - Pobre Gael.
La penumbra del despacho se intensificaba con cada segundo que pasaba. La señora Francisca, envuelta en su abrigo de terciopelo negro, sostenía el teléfono con una mano temblorosa, el ceño fruncido y el pulso acelerado. Su mirada estaba fija en la ventana, como si esperara que la oscuridad misma le diera respuestas.
— ¿Dónde están mis hombres? — gritó, su voz resonando en las paredes del despacho. La rabia brotaba de su ser, un volcán a punto de estallar. Necesitaba que encontraran a esa bast