Eva se retorcía en su lugar, intentando ganar tiempo mientras los hombres que la mantenían atada la aseguraban perfectamente. El ambiente era tenso, y la incertidumbre la invasión. El miedo se mezclaba con una extraña sensación de desafío. Sabía que debía permanecer alerta, que cada segundo contaba.
La puerta principal se abrió de golpe y, a través de la entrada, apareció Jason. Eva lo reconoció al instante solo con observar su caminar decidido y arrogante. Cuando se acercó, pudo ver su rostro,