Gabriel se despertó de manera abrupta, la oscuridad de la habitación envolviéndolo. Se sentó en la cama, sintiendo el peso de la noche y la tensión acumulada de los últimos eventos. Miró a su lado y vio a Eva, dormida, su rostro tranquilo y sereno. Un suspiro de alivio escapó de sus labios, pero la inquietud seguía presente en su mente.
Se levantó, decidido a despejar sus pensamientos. Caminó hacia el salón, cada paso lo acercaba a la realidad de lo que había sucedido. Al abrir la puerta, se sor