El impacto de sus palabras resonó en la sala, y el aire se volvió espeso con la tensión que emanaba de ambos hombres. Eva, atónita, no podía creer lo que acababa de suceder. La situación había escalado de una manera impredecible, y estaba atrapada en medio de una tormenta que no había anticipado.
— No te quiero ver cerca de mi empresa, de mi familia y mucho menos de ella. Ella ya no está a tu disposición — aclaró.
Gabriel tomó la mano de Eva y la llevó a su oficina. Su hermano y su madre los si