POV de Mathilda
Los flashes de las cámaras de los periodistas siguen estallando como relámpagos en pleno día, pero mi atención está completamente fija en el hombre que acaba de bajar del coche negro. Es alto, sus movimientos son tranquilos, pero el aura que desprende resulta asfixiante. La mitad de su rostro está cubierta por una bufanda, pero esos ojos… los ojos que una vez me miraban con promesas brillantes ahora parecen apagados, fríos y extraños.
El mundo se ralentiza. El ruido caótico de