POV de Mathilda
El fuego no es el final; es un proceso de purificación. Cuando disparé a la válvula de gas, no lo hice por un deseo suicida, sino porque conocía la resistencia térmica del acero que sostenía el ático. Julian Hereza gritó —un sonido agudo, patético, el grito de un niño que descubre que su juguete está roto— antes de que la onda expansiva lo lanzara contra la pared de mármol.
No me quedé a ver cómo se consumía. En el momento en que la llamarada azul iluminó el salón, me dejé caer