POV de Enzo
Miro la pantalla del monitor en mi sala de control de seguridad privada. Allí está Elena —la mujer a la que prefiero llamar con el nombre que yo creé— sentada al borde de la cama en su penthouse. No se ha movido en dos horas. Solo mira fijamente hacia la ventana, abrazando sus rodillas, mientras Lila duerme a su lado.
Ahora hay un cristal blindado y cientos de guardias entre nosotros, pero la distancia se siente mucho mayor. Mi traición con Antonio Wilson ha explotado en mi cara, y