—¡Estoy tan furiosa! —exclamó Lisa—. ¡Muy furiosa! Es que siento la rabia recorrer todo mi cuerpo. No puedo con esto —se llevó una mano al pecho.
—¿Por qué? —preguntó Mateo, mordiendo una manzana—. ¿Ahora qué te hicieron?
Lisa se reunió con él en la sala principal de la mansión Moreau, que era un espacio amplio.
Isadora no los acompañaba, y tampoco Karina, pues ambas se encontraban en el piso superior recibiendo sus clases.
—Mi padre va a casarme con un completo desconocido. ¡No lo soporto!