—No es asunto tuyo, Nolan. Alaia no está siendo obligada a nada —dijo Liam con sequedad, volviéndose a él—. Ella salió conmigo porque quiso, por su propia voluntad.
—¿Cuándo? —Nolan lo interrumpió con brusquedad, su pecho ardía por la confusión y el miedo de haber causado un daño más grande del que imaginaba.
Liam se quedó en silencio un segundo, como si la pregunta lo hubiera tomado por sorpresa. Luego, finalmente respondió.
—Hace unos días, justo después de que saliste del hospital —admitió c