El hospital estaba tranquilo esa tarde, pero Nolan no encontraba paz. Había estado solo la mayor parte del día, luchando con una crisis que sentía llegar antes de que el cuerpo se lo confirmara.
El dolor en sus músculos era constante, pero peor era la sensación de vacío que se extendía en su pecho. Una mezcla de culpa y miedo lo asfixiaba, la misma que llevaba tiempo intentando evadir.
Los pensamientos sobre Alaia nunca se iban del todo. Se suponía que el distanciamiento lo protegería, pero la