Alaia sentía que el mundo se desmoronaba a su alrededor mientras observaba a Nolan en ese estado, desplomado en el suelo del apartamento, su piel estaba pálida y el color en sus labios era apenas perceptible bajo una fina capa de sudor.
La angustia la invadía, con una sensación abrumadora como si una mano fría le apretara el corazón, y su mente no podía dejar de preguntarse: ¿Será que ya está cansado de todo? ¿De la enfermedad, del dolor?
La idea de que Nolan hubiera querido suicidarse le eriz