Capítulo extra. Liam.
Después de una abundante comida tardía, Iris se había quedado dormida sobre mi regazo.
Tuve que quitarle la comida de las manos cuando comenzó a hacer tiernos ruiditos desde el fondo de su garganta; nos recosté sobre el suelo, la acomodé sobre mi pecho y acaricié su cabeza por algunos minutos mientras repasaba los sucesos de los últimos días.
Me había emparejado. Un hecho que no había contemplado en toda mi vida.
Bueno, al menos hasta que la hembra en mis brazos cayó del cielo y me mostr