Capítulo 211.
Calavera se levantó de su asiento (o trono, más propiamente dicho) y caminó hacia donde yo me encontraba jadeando para recuperar energía.
Mi cuerpo temblaba no solo del esfuerzo sino del dolor, pero no le daría la satisfacción de hacérselo saber.
No apartó su mirada de mí y yo no desvié la mía.
A su paso, los lobos le abrían camino para que pudiera llegar hasta mí.
-Parece que sabes pelear. - Dijo evaluándome de arriba a abajo. - Eres bastante interesante. ¿Quién te ha enseñado?
Me limpié el s