Capítulo 143.
Después de que el Alfa me demostrara que la silla era nueva (dos veces) y que tuviera que ser él quien me pusiera la ropa, bajamos para buscar algo de cenar.
Nuestros compañeros ahora simplemente dormitaban al rededor de la hoguera antes de bostezar e ir a las cabañas que habían tomado.
Gail me dió una breve despedida antes de irse también.
-¿Quién ha ido a cazar si todos se encontraban rascando sus vientres? - Pregunté con curiosidad.
-Cleo. - Dijo Bo. - El ave más hermosa del mundo y