Capítulo 135.
Nuestro viaje hacia el Norte fue prácticamente en línea recta.
El Alfa decidió por fin quitarse la cicatriz, así que nos mantuvimos alejados de las manadas. Estaba agradecida, algo en mí sabía que en cuanto volviera a pisar una manada tradicional todo lo que estaba suprimiendo explotaría.
Mi necesidad para dormir regresó a la normalidad también... hasta que ya no fue normal que tomara un montón de siestas mientras la manada se turnaba para llevarme en brazos.
-No has estado comiendo ni du