Capítulo 134.
Regresamos con la manada y nadie hizo un comentario sobre el por qué estábamos ambos mojados.
Ahora que estaba un poco más "despierta", pude sentir claramente el frío en mi piel. Sin tener otra cosa que ponerme, tomé la ropa amarillo chillón y fuí detrás de un enorme árbol para cambiarme.
Regresé y busqué un sitio para calentarme bajo el sol. Cuando me senté, la camiseta del Alfa fue arrojada a mi cara.
-¿No había nada más pequeño? - Preguntó divertido el Alfa. - Eso es prácticamente ropa