Hacemos lo que los socios del padre de Bernardo nos piden. Cuando se van, parecen haber tenido el orgasmo de sus vidas. Nos agradecen por la experiencia; y prometen ser discretos hasta que los demás hayan firmado el nuevo contrato para su ascenso a la presidencia en la compañía de su padre.
Voy al dormitorio, cambio las sábanas de nuestra cama. Cuando viene Bernardo, me saca de la habitación en sus brazos. Dice que no vamos a volver a dormir ahí.
—Me van a dar pesadillas si lo hacemos después de