Bernardo me hace señas de que no quiere salsa y yo sirvo los demás platos. No me molesta lo que su padre dice. Por el contrario, si vienen a mí es porque lo que pasa empieza a afectar a Mabel. Así que Amadeo ya no es un títere de ellos. Meto en mi boca un bocado de pasta y sonrío. Mientras ellos comen, Bernardo les explica que nosotros somos una pareja abierta. Esas palabras parece espantar a D´ Luca.
—No me mires así. Tú sabes muy bien sobre eso. ¿No es lo que hacías con tus esposas? ¿Dejar qu