Mundo ficciónIniciar sesiónEl tiempo en la mansión Volkov dejó de medirse en minutos para medirse en latidos de pánico. Tras entregarle el USB de titanio a Dante, fui confinada a mi habitación "por mi propia seguridad", lo que en realidad significaba que Piotr había apostado a dos hombres armados en mi puerta para evitar que cometiera alguna locura impulsiva. Pasé las seis horas más largas y agónicas de mi vida caminando de un lado a otro sobre la alfombra persa, imaginando a Lucas en un sótano húmedo, rodeado de los h







