PDV Teresa
Tomas condujo rápido por el camino y ninguno de los 2 dijo nada por unos momentos, estaba decaída, y sentia el cuerpo débil, y Tomas quizas supo como me sentia y me dio un tiempo.
No tardamos mucho en poder llegar a la casa, y luego de eso me ayudo a bajar del auto y entramos juntos en la mansión y me sento en el sofa antes de sentarse conmigo.
—¿Cómo te sientes? —me pregunto.
—Fatal…
—Quizas se pueda apelar la sentencia Teresa —me dijo este.
Era un intento de consuelo nada mas.
—¿