Lily pasó la mitad del día jugando con sus mascotas, y Sean la acompañó fielmente. Lo que sorprendió a Sean fue que los dos cachorros de tigre se comportaban como gatos dóciles cerca de Lily.
"Cariño, mi amor, mi vida, mi dulce flor, ya casi anochece. ¿Por qué no te has duchado?"
"No quiero ducharme, hace frío."
"¿Hay agua caliente? ¿Por qué te ducharías con agua fría?"
"Me da escalofríos ver el agua, mañana por la mañana me ducho."
Sean frunció el ceño; el comportamiento de Lily no era normal.