La joven miró de reojo a su esposo, pero cumplía las indicaciones del médico.
—¿Está todo bien? ¿Por qué no has respondido las llamadas de papá?
—Porque no he querido, Zane.
De brazos cruzados, Ares observaba la interacción, pero también el proceso del doctor.
—Está todo... —parpadeó con rapidez, evitando mirar a Ares—. Todo bien —explicó como pudo—. Ahora mismo estoy ocupada y debo luego almorzar. Si hay alguna preocupación por parte de papá sobre mí, dile que sigo viva.
Al fin miró a Ares, qu