Melissa lo miró a los ojos.
—Después de tu cita pasaremos por mi oficina. Tengo que firmar una documentación y luego volveremos a casa —ella asintió—. Te follaré antes del almuerzo, comeremos juntos, te volveré a follar y luego revisaré algunas cosas de mi trabajo. Puedes hacer en ese periodo lo que quieras, revisar con Gaspar el área que has pedido para tu pintura.
—Está bien, así lo haré.
—No tienes otra opción, Melissa.
La respuesta la hizo suspirar, pero antes de debatirse en ella, asintió.