El tiempo se detuvo en ese segundo en que él se alejó de ella, quien se quedó en ese espacio con el cuerpo semidesnudo, cubierto de lencería y transparencias, viendo a su esposo. Al oscuro. A ese hombre poderoso al que fue entregada hacía exactamente dos meses, perder, al fin y de manera clara, el control. Gritó. Desde el fondo de su pecho lo hizo, desde ese espacio donde él sabía bien que no habitaba nada más que ella. Simplemente gritó.
Quiso destruir lo que encontraba a su paso, pero no habí