Capítulo 169. Puro corazón
El tic que producía el goteo de la llave del fregadero fue el único sonido que se escuchó por un momento que pareció interminable.
Ninguno de los dos sentía la voluntad de enfrentar sus problemas, pero tampoco podían dar media vuelta e irse.
Solo les quedaba expresar sus dudas acerca del otro.
Era el turno de Marina de preguntar:
—Cuando me dejaste ir con Camila por los pasadizos secretos de las catacumbas de tu castillo ¿qué planeabas hacer conmigo?
—No iba a permitir que te que