Damino se detuvo unos instantes frente a la puerta de madera, desabotonando el primer botón de su chaqueta oscura, necesitando desesperadamente un poco de aire fresco para llenar sus pulmoner y renovar su espíritu.
Aquella noche en particular estaba agotado, las platicas con la escoria de los nobles era lo mas tedioso de su deber como príncipe, sin embargo, era necesario. A menudo, el debia rebajarse a ellos para lograr obtener lo que deseaba, ya fuera información o favores.
Era casi ofensivo p