Sin voz, ni voto.
POV Leonard
Nunca había sentido el peso de mi padre y su poder como aquella mañana. Desde que abrí los ojos esa mañana sentí el silencio… no era el silencio del castillo —ese siempre ha existido, denso y solemne—, sino otro más cruel, el silencio que antecede a una sentencia. El tipo de silencio que no grita, pero condena.
El guardia abrió las puertas del salón privado del rey sin anunciar nada. No hacía falta. Cuando mi padre convoca en privado, el aire mismo parece saberlo.
Entré primero. Ela