Las arrastré conmigo.
POV Elara
La noticia no llegó con trompetas ni con anuncios oficiales. Llegó como llegan las cosas que más duelen, en voz baja.
El día ya estaba muriendo cuando llamaron a mi puerta. La luz del atardecer teñía la habitación de un dorado triste, y yo estaba sentada frente a la ventana, observando cómo el cielo cambiaba de color, preguntándome en qué momento exacto mi vida dejó de pertenecerme del todo.
—Majestad —dijo la doncella, con una inclinación más profunda de lo habitual—. El secretario r