— Dejen de menear la cola como perros ante este doctor y pónganse a trabajar que tienen muchas cosas que hacer, les recuerdo que estamos en una sala de cuidados intensivos y no en una vecindad de viejas chismosas.
Los recursos se pusieron a trabajar y yo miré por última vez al doctor Castelo con unos ojos que le advertían que no se metiera conmigo porque se iba a arrepentir. Seguí haciendo mis notas en los expedientes que me correspondía, cuando llegó la hora de salir tome mis cosas y me fui s