Khaled
El silencio se instaló entre nosotros después de que Lara confesó que era virgen.
No fue un silencio incómodo. Fue denso. Cargado. Como si el aire mismo se hubiera vuelto más pesado entre nosotros.
La miré con atención renovada, intentando entender si hablaba en serio o si solo estaba buscando una manera de mantenerme a distancia.
—¿Cómo que aún eres virgen? —pregunté, sin ocultar mi sorpresa.
No era burla. Era genuina incredulidad.
Me miró de reojo y cruzó los brazos sobre el pecho, ado