Dawud
Permanecí atento, en silencio, observándolo todo a distancia. Casi muero junto con Samir y Hassan. La diferencia entre ellos y yo fue mínima — un detalle ridículo, casi humillante. Un dolor de estómago. Un malestar repentino. Eso fue lo que me impidió acompañarlos esa noche para recoger la carga. Si hubiera ido, habría terminado exactamente como ellos terminaron.
Cuando vi a Amir hacer lo que hizo con Samir, sentí que todo mi cuerpo temblaba. No fue solo miedo. Fue la certeza absoluta de