TARIQ
Cuando Viyan entró en el salón privado del hotel, caminó directamente hacia mí, visiblemente afectada. Sostuve sus hombros por un segundo, sintiendo el temblor contenido en su cuerpo. Al otro lado de la sala, Zayd nos observaba con la mandíbula tensa. Los líderes estaban posicionados en dos grupos distintos, cada uno acompañado de sus asesores jurídicos y guardias discretamente armados. El ambiente era demasiado elegante para la tensión que flotaba en el aire: lámparas de cristal, mármol