Zayd
Fueron casi catorce horas de vuelo directo de Dubái a Nueva York.
Catorce horas dentro de un avión, con la cabeza girando más rápido que las turbinas. No conseguí dormir. No conseguí comer. No conseguí relajarme ni un segundo.
Cada minuto que pasaba, la reunión en Dubái se acercaba más.
Y si Viyan no estaba presente cuando Sahir exigiera un enfrentamiento directo, aquello no sería solo un problema familiar.
Se convertiría en una crisis internacional.
Cuando el avión aterrizó en el JFK, ya