Zayd
El viaje de Dubái a Nueva York nunca me pareció tan largo.
Son casi catorce horas de vuelo directo, pero para mí parecieron dos días enteros encerrado dentro de una cápsula metálica, respirando ansiedad.
No conseguí dormir ni un minuto.
Me quedé mirando el mapa en el monitor frente a mí mientras el avión cruzaba continentes. Europa. Atlántico. América del Norte.
Y mi cabeza solo repetía una cosa:
Si no llego antes de la reunión, esto se convierte en guerra.
No una pelea de barrio.
No una d