Khaled Rashid
Volví a casa más tarde de lo habitual. La residencia estaba en silencio, como siempre quedaba después del atardecer. Las luces del jardín iluminaban las altas palmeras, y el sonido de la fuente central traía una paz que rara vez combinaba con el peso que llevaba en el pecho aquella noche. Lara estaba en la sala de estar, sentada en el sofá claro, con un libro abierto en el regazo. Llevaba un vestido largo y sencillo, el cabello oscuro recogido de forma elegante. Cuando me vio, cer