Nayla
Adir ni siquiera se despidió. Se fue como si nada hubiera pasado y me dejó dormida. Ninguna muestra de cariño por la mañana, ninguna palabra, ni siquiera me trajo pan. Situaciones absurdas parecen perseguirme. El silencio de esta casa me está poniendo inquieta. Ya sabía que Amir no había dormido en casa, pero, sinceramente, eso ya no me preocupa como antes. Solo espero que nadie aparezca diciendo que alguien recibió un disparo, porque no quiero terminar dentro de una ambulancia. Todos sab