JENNIFER
El Kings Nightclub no se parece en nada a como era durante el día. Llegamos a altas horas de la noche, bajando del auto en una oscuridad iluminada únicamente por un letrero de neón rosa intenso en el edificio.
La música retumba bajo nuestros pies al entrar al club, y el aire está cargado de humo de cigarrillo, como si estuviéramos en los años ochenta y aún se pudiera fumar en interiores.
Estoy en una especie de dimensión alterna, abriéndome paso entre bailarines intoxicados y hombres c