Le sonreí a Joel y le hice señas que nos fuéramos al dormitorio, al subir y entrar a mi habitación cerré la puerta, abrí la bolsa y saqué un empaque sellado estilo plato, al abrirlo es tierra comestible. Tomó el cubierto que traía y comí hasta saciar mi deseo, qué rico lo sentí, el olor es exquisito, comí hasta quitarme el antojo.
El pequeño hacía cara de repulsión al verme comer la tierra, yo le hacía cara de complacida y sonreíamos juntos. Él me complació con ir a buscar mi antojo, me puse l