—¡Pau! —exclamó María Paz entrando a la cocina del coffee lodge.
—Hola, ¿Qué se te ofrece? —Paula María salió acomodándose su filipina y le sonrió.
—Buenos días, lamento interrumpirte, es que deseo presentarte a alguien —informó—, ven conmigo por favor.
—Claro —Pau se acercó a la tía Paz y esperó a que ella tomara la palabra.
Ambas salieron de la cocina hasta el restaurante en donde un joven alto de piel clara, cabello castaño y ojos verdes estaba parado observando la decoración.
—Gustavo —pr