Manizales - Colombia.
Samantha se despidió de su esposo y de Norita con un par de besos a ambos, enseguida sacó del auto la silla en la cual reposaba Oscarito.
—Te llamo para que vuelvas por nosotros —le dijo a Óscar.
—Con cuidado, por favor, estaré pendiente —refirió—. Suerte —expresó con sinceridad.
—Mi padrino no muerde —bromeó Sam con su esposo y luego se dirigió a su hija—. Te portas bien —recomendó a Norita—, espero que esta vez sí pidas varios vestidos, y no un traje de gorila. —Carca